Alejandro Brown, presidente de ProYungas, habló con LV12 sobre el acta que propone convertir a las yungas tucumanas en patrimonio natural de la humanidad.
En el día de ayer, se conoció por parte del Gobierno de la Provincia de Tucumán, la firma de un acta de adhesión a fin de colaborar con este proyecto para declarar a las yungas como patrimonio natural de la humanidad.
«La importancia está en cual de los distintos sectores frente a un objetivo se disponen a trabajar juntos. Creo que eso, en un país en el que muchas veces las instituciones se cortan solas es bien relevante la posibilidad de poder trabajar juntos y más cuando es un bien natural como pueden ser las selvas de montaña o yungas del noroeste de Argentina», dijo Alejandro Brown, presidente de ProYungas, a LV12 Radio Independencia.
Es una porción relativamente pequeña del territorio nacional, pero sin embargo, tiene una tremenda biodiversidad asociada y fundamentalmente la posibilidad de protección del agua, que es el recurso vital de yungas
Brown expresó que desde ProYungas acompañan este proceso que fue propuesto y liderado por el Gobierno provincial de Tucumán, del que si bien no son impulsores no son «ajenos», ya que participaron en la declaración de una porción de las yungas de Salta y Jujuy como «reserva de biosfera». Sin embargo, explica, lo ven con interés «porque es una forma de poner más en relieve las bondades de un ecosistema», algo que es determinante frente a el cambio climático futuro previsto para el noroeste argentino.
«Proteger la zona de montaña es vital porque garantizan la salud de las ciencias hídricas en el noroeste de Argentina y eso significa agua para los pueblos, para la agroindustria y para los cultivos», remarcó.
Finalmente, sobre la selva de montaña dijo que «son en Argenrina un ejemplo de conservación porque toda la actividad intensiva humana está concentrada en el pedemonte que también es yunga». Más allá de esto, señaló que toda la zona de montañana «hoy se encuentra en un muy buen estado de conservación».Por lo tanto, esta declaración como patrimonio natural es relevante porque muestra a la sociedad que las cuestiones ambientales no siempre tienen aspectos «negativos» y que las provincias toman cartas en el asunto sobre el tema.