Walter Sosa Escudero, investigador principal del Conicet, habló en LV12 de la primera medición sobre el costo agregado de “dormir mal” en la Argentina.
La Argentina tiene un déficit agregado de calidad y cantidad de horas de sueño, por varios motivos económicos y culturales (cenamos tarde, en promedio, por ejemplo). Un nuevo estudio que reunió a biólogos y economistas le puso números al costo macroeconómico de este problema: si todos los argentinos durmiéramos al menos las siete horas que recomiendan los especialistas, el PBI de nuestra economía sería un 1.27% más alto que el actual.
Por este motivo, LV12 Radio Independencia se contactó con Walter Sosa Escudero, profesor plenario de la Universidad de San Andrés e investigador principal del Conicet, para hablar sobre el tema.
«Una cosa es la medición de la deficiencia del sueño, ahora cómo eso se traslada a computar una medición económica, es un problema tremendamente complejo. Lo que nosotros hicimos fue adaptar una metodología que se utilizó para los países del norte, los países desarrollados y prácticamente estuvimos trabajando más de un año, tratando de construir este modelo económico que básicamente lo que hace es simular escenarios», explicó el entrevistado.
Y continuó: «En cierto sentido, es análogo a como se hacen los pronósticos meteorológicos. Se simula el comportamiento de una economía a través de una herramienta modelista, se alimenta con datos de realidad, que tienen que ver tanto con datos del mercado, datos demográficos, con datos de los hábitos del sueño y con eso se fabrican escenarios».
«Justamente el escenario al cual estaba haciendo referencia nos da que en situaciones más optimista donde todos los argentinos duermen la cantidad de horas sugeridas, que son de 7 a 9 horas, resulta que abre un aumento considerable en el Producto Bruto Interno de alrededor de 1.3 %», añadió.

Economía del sueño: qué dice la primera medición sobre el costo agregado de “dormir mal” en la Argentina. (Foto: La Nación)
En esta misma línea reveló: «Lo que el estudio analiza son los distintos canales a través de los cuales el sueño afecta la actividad económica. Uno es la caída de la productividad por el estrés, que además es un síntoma que se retroalimenta porque el estrés también genera falta de sueño y eso se traduce en una caída de la productividad por desconcentración, errores, falta de atención y también hay un canal directo que el sueño afecta obviamente a la mortalidad».
«Nosotros estudiamos los dos canales y el que realmente importa en esta cifra es el primero, los efectos que tiene el sueño sobre la falta de atención, la desconcentración, el estrés, etc.», finalizó.