Diego Molina, fundador de la ONG Conduciendo a Conciencia, habló con LV12 sobre la disolución de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Diego Molina, fundador de la ONG Conduciendo a Conciencia, dialogó con LV12 sobre la disolución de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y alertó sobre la gravedad de dicha medida.
A través del Decreto 461/2025, el gobierno nacional dispuso la disolución de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) y la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial.
Al ser consultado por cómo tomó la medida, Diego Molina respondió: «Lo tomamos con mucha tristeza y con mucha preocupación, es un retroceso en las políticas públicas muy grande y ésta estaba destinada para salvar vidas».
«El estado deja de preocuparse por sus ciudadanos y es preocupante porque ese es su deber», agregó.
Consecuencias
«Este tipo de políticas va a traer más muertes evitables en las rutas, más familias destruidas, más heridos por siniestros viales y esto va generar un gasto mayor del estado», analizó.
«Puede colapsar el sistema hospitalario y esto va a costarle mucho más», indicó y añadió que «siempre es más eficiente prevenir que atender».
Qué rol cumplía la Agencia Nacional de Seguridad Vial
«La agencia tenía como rol generar políticas a nivel nacional de seguridad vial, en esto tiene que ver la capacitación para generar los controles, la licencia única para conducir, el alcohol cero a las rutas nacionales, el observatorio vial para entender como se debe trabajar en cada localidad», explicó.
«Es distinto pensar la seguridad vial en un pueblo de 10 mil habitantes que en la Ciudad de Buenos Aires, hay que entender la lógica de un pueblo donde tal vez una moto pasa a ser el vehículo familiar», cuestionó Molina.
«Para eso trabaja la Agencia de Seguridad Vial, para entender la situación de cada lugar y trabajar en función a ellos para salvar vidas», dijo y aclaró que «la seguridad vial no tiene que ver con una cuestión partidaria, tiene que ver con cuidar a los ciudadanos».
«En este tipo de gobiernos donde hay otros intereses el estado tiende a ser destruido», consideró.
Por último informó que la Agencia Nacional de Seguridad vial tenía un presupuesto propio externo al tesoro nacional del 80%, que venía del 1% de las primas que se sumaba de los seguros de cada uno de los automotores, entonces no era un gasto para el estado».
«Si esto pasa a manos de los privados, solo se van a hacer cargo de las rutas que generen negocios», cerró.