El geólogo Ricardo José Gómez Omil explicó en LV12 que se analizarán estudios históricos y se realizarán trabajos de geoquímica de superficie para identificar posibles áreas con hidrocarburos.
Tucumán inició una nueva etapa de estudios para determinar si existen condiciones favorables para la exploración de petróleo o gas. El proyecto contempla la recopilación de antecedentes geológicos, el análisis de investigaciones realizadas por YPF y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), y la posterior realización de trabajos de campo.
En diálogo con LV12, el geólogo Ricardo José Gómez Omil explicó que la provincia cuenta con estudios realizados desde la década de 1990, cuando YPF llevó adelante registros sísmicos en el norte y el sur tucumano. Sin embargo, señaló que aquellas investigaciones fueron preliminares y que todavía es necesario profundizar el conocimiento sobre las cuencas sedimentarias.
“Yo estimo que no más de dos o tres meses. Ya estamos juntando toda la información y analizándola. Entonces, primero hay que entender exactamente lo que se hizo y después avanzar”, sostuvo el especialista al referirse a la revisión de los antecedentes disponibles.
Las tres zonas bajo estudio
El geólogo identificó tres sectores que presentan interés inicial para investigar la posible presencia de hidrocarburos. «Las zonas de más interés inicialmente están en todo lo que es el Valle de Choromoro, la zona de Trancas, entre San Pedro de Colalao y la Sierra de Medina. Ahí se produce la extensión desde el norte de una cuenca cretácica petrolera», explicó.
«La segunda zona está al este de Tucumán, al noreste, el límite con Santiago del Estero. Y la tercera zona, lo que se llama la llanura tucumana, es la parte sur de Tucumán al este de Concepción, Aguilares, hasta la zona del Embalse de Rio Hondo», detalló el especialista.
Sobre los antecedentes existentes, Gómez Omil aclaró que los registros sísmicos realizados décadas atrás tuvieron un alcance limitado. “Se hizo la sísmica, que es una etapa inicial, solo para ver el espesor sedimentario, para saber la extensión de la cuenca. Y esos trabajos son muy elementales, muy básicos”, explicó.
Cómo será la primera etapa de exploración
Una vez completada la revisión de la información y obtenidos los permisos correspondientes, el proyecto prevé realizar estudios de geoquímica de superficie. Esta técnica permite detectar posibles indicios de hidrocarburos mediante el análisis de muestras del suelo y puede ayudar a seleccionar las áreas que merecen investigaciones más detalladas.
“Cuando hay acumulaciones de hidrocarburos, los hidrocarburos tienen microfiltraciones al suelo. Y eso se puede detectar, hay técnicas muy modernas”, detalló el especialista. No obstante, aclaró que los resultados no son definitivos, sino que sirven para orientar las siguientes etapas de exploración.
El geólogo estimó que estos trabajos podrían extenderse entre seis y nueve meses. También adelantó que se busca avanzar en un convenio con la Universidad Nacional de Tucumán para conformar un equipo de profesionales con experiencia en estudios geológicos.
Cuánto costaría y cuándo comenzarían los trabajos
Gómez Omil explicó que la primera etapa de geoquímica no requiere una inversión tan elevada como las fases posteriores. En cambio, la realización de nuevos estudios sísmicos y la eventual perforación de pozos a profundidades cercanas a los 3.000 metros implicarían costos considerablemente mayores. Esas inversiones, precisó, quedarían sujetas a los resultados de las investigaciones iniciales y podrían evaluarse dentro de dos o tres años, si el proyecto avanza favorablemente.
En cuanto a los plazos, el geólogo señaló que espera completar el análisis de los antecedentes hacia fines de 2026. Si se cumplen las condiciones necesarias y se obtienen las autorizaciones, las tareas de campo podrían comenzar en enero o febrero de 2027.
El especialista también se refirió al contexto de la actividad petrolera en Argentina y al peso que tiene Vaca Muerta en las inversiones del sector. Según explicó, la concentración de recursos en ese yacimiento contribuyó a reducir la exploración en otras cuencas del país, donde todavía existen áreas cuyo potencial no se conoce en profundidad.
Por eso, consideró importante retomar los estudios en Tucumán, aunque advirtió que todavía no se puede asegurar la existencia de reservas comercialmente explotables. “Hay que ser cauto, optimista, pero cauto”, concluyó.