Un momento de “Trumpenfreude”

En primer lugar, la incapacidad del ex mandatario para conseguir el dinero básicamente confirma las acusaciones: no es tan rico como dice ser. En segundo lugar, su evidente incapacidad para conseguir que alguien le preste el dinero es justicia poética

Bien, tengo que admitirlo: estoy disfrutando el espectáculo de Donald Trump rogando por un retraso en la multa de 454 millones de dólares que debe pagar por inflar fraudulentamente su patrimonio neto, por dos razones.

El presidente estadounidense, Joe Biden, habla durante una reunión con el vicepresidente estadounidense y líderes del Congreso en la Oficina Oval de la Casa Blanca. EFE/EPA/BONNIE CASH/Pool

En primer lugar, su incapacidad para conseguir el dinero básicamente confirma las acusaciones: no es tan rico como dice ser. En segundo lugar, su evidente incapacidad para conseguir que alguien le preste el dinero es justicia poética para un hombre que tiene un historial de estafar a inversores crédulos.

Una pequeña adición a Trumpenfreude: un GoFundMe creado para ayudar a Trump a pagar sus cuentas ha logrado hasta ahora recaudar menos del 1% de la cantidad que debe.

Hay que preguntarse cómo afectará esto a su estado psicológico. Los discursos de Trump se han vuelto cada vez más incoherentes últimamente, una tendencia que ha atraído suficiente atención que hace unos días se sintió obligado a responder, diciéndole a la audiencia: “No hay ningún problema cognitivo. Si lo hubiera, lo sabría”.