«No tener un presupuesto 2024 aprobado está generando un impacto muy grande»

Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro de Bariloche, relató en LV12 lo que están atravesando, a raíz de una frágil situación presupuestaria.

Las y los universitarios salieron este martes 23 de abril a la calle en todo el país para defender la universidad y la educación pública frente a la falta de presupuesto para financiarlas. Junto a la CGT y sindicatos, los movimientos sociales, los organismos de derechos humanos y los partidos políticos marcharon de Congreso a Plaza de Mayo. También hubo marchas y actos en diferentes ciudades del país.

En este contexto, se da el aniversario número 69 del convenio de creación del prestigioso Instituto Balseiro, y la comunidad educativa y científica se encuentra inquieta debido a la preocupante situación financiera que atraviesa la institución, según informaron en un escrito. 

En el mismo aseguran que a pesar de sus contribuciones significativas al desarrollo de la ciencia y la tecnología en Argentina, el Instituto enfrenta desafíos financieros que podrían poner en peligro su funcionamiento

A través de un comunicado, desde la institución indicaron que a pocos días del egreso de la novena promoción de Ingeniería en Telecomunicaciones, cuyo acto fue el viernes pasado, este lunes 22 de abril el Instituto Balseiro cumplió 69 años desde la firma de su convenio de creación.

«Como instituto tenemos una doble independencia de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y todo lo que significa no tener un presupuesto 2024 aprobado y tener un presupuesto 2023 reconducido, está generando un impacto muy grande en todas las áreas», detalló en LV12Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro de Bariloche. 

Por un lado, «significa que toda la planificación que venimos haciendo y que tiene una continuidad de años, no se puede llevar adelante, y por otro lado, en un país que tiene prácticamente un 300% de inflación interanual, genera un impacto muy grande: si uno tiene un presupuesto de 100 y tiene una inflación del 100%, significa que de un año al otro necesitaría un presupuesto de 200 para tener el mismo valor real. Cuando te vuelven a dar 100, es sólo el 25% de lo que necesitas». 

El otro impacto grande en la institución, «es el retraso en los valores de los salarios de los trabajadores y las becas. Eso nos pega muy duro porque estamos perdiendo profesionales con muchos años de experiencia porque no puede llegar a fin de mes, entonces se van a trabajar a otro lado. Eso es lo que más daño nos va a hacer, la pérdida de nuestros profesionales». 

Una de las características más distintivas y motivadoras del IB es que las personas que ingresan a estudiar en este instituto reciben becas de la CNEA para dedicarse de forma exclusiva al estudio. Se les facilita también la oportunidad de residir dentro del campus en el Centro Atómico Bariloche (CAB) y experimentar su estancia con una inmensa red de apoyo entre los estudiantes.

Cantero enumeró instituciones creadas por egresados del Balseiro, entre otras, mencionó las centrales nucleares que producen energía eléctrica para el país, y empresas tecnológicas e instituciones, como la empresa INVAP, Fundación INTECNUS y ALTEC. «Tenemos hombres y mujeres que son formados en muchas áreas de la ingeniería y ciencias duras. Hay matemáticos, ingeniería química, civil, ambiental, nuclear, en telecomunicaciones, contadores, abogados, etcétera«.

Análisis de la marcha

Cantero sostuvo que «hubo un recorte de financiamiento muy grande. Por ejemplo, el Centro Atómico Bariloche tiene una deuda por servicios de electricidad y gas que pone en riesgo el funcionamiento del centro que el año pasado no lo tenía. Yo creo que la marcha del 23 no fue en contra de nadie ni tuvo un tinte político partidario, fue para decir que la educación pública es importante y hay que financiarla«. 

Por último, expreso que a las universidades nacionales «se las acusa de ser centro de adoctrinamiento ideológico, lo cual no es cierto. Hay pluralidad de ideas y ya son auditadas, entonces nadie tiene temor a las auditorías».