José Tamborenea, presidente de CADIEEL, habló en LV12 sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y sus contras en la industria nacional.
Con el propósito de traer dólares a la Argentina, el Gobierno nacional presentó como parte de la Ley Bases, el «Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones» también conocido como RIGI.
Tras la aprobación del proyecto en Diputados, la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas y Luminotécnicas (CADIEEL) rechaza este régimen y advierte sobre sus consecuencias.
«Muy preocupados por el tema, no entendemos cómo esto pasó en Diputados. Aclaramos que fuimos a hablar con todos los bloques, les presentamos los papeles, entendían, les presentamos las comparaciones donde un producto argentino pierde 30% más de competitividad en igualdad de condiciones solamente por los impuestos de beneficios que se le dan al que accede al régimen. Con estas características se destruye la industria nacional. No podemos entender cómo los diputados lo aprobaron sin cuestionarlos, estamos muy preocupados», expresó José Tamborenea, presidente de CADIEEL, a LV12 Radio Independencia.
Acá hay un tema de responsabilidad en los Diputados, es muy complejo. Estamos haciendo las presentaciones y aclaro, no nos oponemos a la ley, se necesita un régimen de incentivo a las grandes inversiones, nosotros compartimos el concepto. Lo que no podemos permitir es destruir a los locales, cambiar una recaudación por otra recaudación menor, darle 30 años vista y quedarnos sin trabajo argentino. Acá el impacto son las fuentes de trabajo argentino
En base a esto, indicó que ese régimen debería beneficiar a la industria argentina, no a las extranjeras y comentó que «no se puede arreglar nada» debido a que ya está promulgada, por lo que ahora el país quedó dentro de un régimen que «jugará en un tribunal exterior» y no argentino.
Este régimen, explica, le perdona «diez puntos de Impuesto a las Ganancias» a empresas multinacionales «que ni siquiera han puesto un pie en el país». Sumado a esto, tampoco se les cobrará ingresos brutos, seguridad e higiene industrial, impuesto a la tasa estadística, impuesto país, tasa de importación y además, estas ahora cuentan con «el derecho de recuperar el 100% del derecho al débito y al crédito».
No se le cobra la tasa de importación a todos los bienes que van a competir con los bienes que fabricamos en nuestro país, con los costos que tiene nuestro país porque nosotros nos matamos para ser productivos pero no podemos ser competitivos porque la competitividad la da el Estado nacional, provincial y municipal, con todos los impuestos que te cobran, las tasas, transporte, etc.
De esta manera, también remarcó que el «DNU denegó el régimen de compras públicas» con un 90%, por lo que ahora se encuentran «en desventaja» y no podrán competir con países como Brasil y Uruguay.
Es como una discriminación basada en el dinero y en el poder de cuántos recursos tiene una empresa para tener mejores beneficios de lo que tiene una pyme, una pyme que es el 80% del empleo argentino, las grandes solo el 20%