Un informe dice que 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes no tienen ningún libro en sus hogares. El análisis en LV12, de la profesora Viviana Postay.
A contramano de lo que se cree, los adolescentes leen más que los padres, gracias al rol de la escuela. Pero cada vez hay menos libros en las casas, y docentes advierten por las dificultades de comprensión y concentración frente al avance de la cultura digital. Por qué todo «tiene que ser corto, concreto y sencillo».
Hay un primer factor: que en los entornos de las infancias haya libros. De acuerdo a especialistas, la no posesión de libros desalienta la lectura. Un informe de la UCA, elaborado meses atrás, advierte que 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes no tienen ningún ejemplar en sus hogares.
«En este momento, el acceso al libro ha quedado como centrado en la escuela. El informe te dice que los papás terminan leyendo menos que los chicos, porque estos mientras están escolarizados, tienen acceso a la lectura de libros. El tema es que cuando terminan la escuela, la cultura digital es algo tan complicado que nos invade de una manera tan difícil, que ahí nos retiramos de ese sitio», fundamentó en LV12, Viviana Postay, profesora, licenciada en Historia y magister en Investigación Educativa.
En este sentido, agregó: «A los adolescente les atraviesa toda su vida, entonces la capacidad de concentración para una lectura larga ha disminuido de una manera muy grande. Uno de cada dos chicos de tercer grado accede solamente al mínimo de comprensión lectora, eso ya te muestra una problemática que va de arrastre que arranca en primaria, sigue en secundaria y que impacta en el acceso a los estudios superiores«.
Desfinanciamiento
La profesora hizo hincapié en lo económico. «En este momento la escuela está funcionando como la última trinchera de la lectura de libros, pero a la vez tenemos este problema de desfinanciamiento de las instituciones escolares en la cuestión de cómo están las bibliotecas, si están provistas o desprovistas. Entonces al profe no le queda otra que decir, saquen el celular y vamos a leer desde allí y sabemos que esto genera una situación de adicción y vínculos con trastornos de ansiedad».
Por último, Postay indicó que «la lectura sigue siendo clave, y es algo que tenemos que tomar conciencia como sociedad. No es un adorno».