El presidente utilizó una histórica expresión del Imperio Romano para justificar su desaire a Jorge Macri durante el Tedeum. Un gesto con fuerte carga simbólica.
Durante el tradicional Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana, el presidente Javier Milei optó por no saludar al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y explicó su actitud citando una frase cargada de simbolismo histórico: «Roma no paga traidores». Con esa declaración, el mandatario dejó en claro su postura respecto a las tensiones dentro del oficialismo y las recientes diferencias políticas con el primo del ex presidente Mauricio Macri.
En la historia del Imperio Romano, la frase «Roma no paga traidores» ha perdurado como un símbolo de su firme postura contra la traición. Aunque su origen exacto es discutido, se atribuye al procónsul Quinto Servilio Cepión en el 139 a.C., durante un episodio clave en Hispania. Tres lusitanos, Audax, Ditalcos y Minuros, traicionaron a su líder, Viriato, esperando una recompensa de Roma. Viriato había sido un gran adversario, liderando una resistencia feroz contra las legiones romanas en Lusitania (actual Portugal y parte de España).
Viriato, un estratega brillante, había infligido varias derrotas a Roma, prolongando el conflicto durante años. Sin embargo, sus hombres lo traicionaron, asesinándolo mientras dormía a cambio de una supuesta recompensa. Cuando los traidores acudieron a Cepión, este les respondió con la famosa frase, negándose a pagarles. Este acto reflejaba la política romana: usar la traición en su beneficio, pero no honrar a los traidores, considerados indignos de recompensa.
Aunque la frase exacta no aparece en fuentes clásicas, historiadores como Apiano y Diodoro relatan el episodio. Roma aprovechó la traición para eliminar a un enemigo peligroso, pero al negar el pago, envió un mensaje claro: la deslealtad no sería premiada. Este enfoque combinaba pragmatismo y principios morales, reforzando la idea de que la lealtad era esencial para la estabilidad del Imperio.
La historia de Viriato y sus traidores ilustra cómo Roma manejaba la lealtad y la traición. Más que un simple castigo, la negativa a recompensar a los traidores servía como advertencia para otros. Así, la frase «Roma no paga traidores» trascendió su contexto original, convirtiéndose en un legado de la cultura romana, que valoraba la lealtad como pilar fundamental de su poder y cohesión.