La Academia fue más en el primer tiempo y se adelantó con un cabezazo de Maravilla Martínez -el gol se lo dieron a Zaracho-. Pero cuando se le acabaron las energías, el Rojo empató con Meza de penal. Insultos a la dirigencia sobre el final.
Miles de hinchas de Racing suspendieron o directamente cancelaron el almuerzo del día de la madre con tal de militar a su equipo en el clásico eterno con Independiente. El apoyo fue conmovedor en las tribunas. Pero los jugadores en la cancha volvieron a no poder interpretarlo. El empate 1 a 1 dejó a la gente tan vacía que no bien el árbitro Facundo Tello pitó el final, los silbidos y los insultos contra la gestión del presidente Diego Milito explotaron desde los cuatro costados del Cilindro de Avellaneda. Era imperioso ganar al menos para sostener, por unos pocos días, la esperanza pasajera. Ni eso se pudo.
En el repaso final de la tarde, el Rojo se llevó las mejores sensaciones. No tenía que perder y no perdió, emparejó un trámite que le había pintado desfavorable en el primer tiempo y con la igualdad sigue estando metido entre los ocho del grupo A que se clasifican para los playoffs (7º con 19 puntos). Ninguno tiene mucho más de lo que mostró. Pero mientras Racing no pudo levantar la deuda con sus hinchas, Independiente quedó a mano con los suyos. Si los clásicos están para ganarse, no perder terminó siendo un buen negocio.
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